Escritura de Negocios IV

“Las palabras son lo que tenemos”- Samuel Beckett, novelista irlandés apreciado por su naturalidad de sus oraciones.

 

Previamente, se menciono los factores que soportan el trabajo del personaje diseñador. Se hablo de los objetos visuales, la importancia de usar la voz activa y seguir practicando continuamente. En esta serie, vengo a comentarles acerca de la calidad de las palabras escritas tiene un alto valor si queremos sobresalir. Cuantas veces hemos visto a las personas que repiten una y otra vez lo mismo, sin llegar a una conclusión. Es aburrido y desastroso ver esos discursos, parece que un niño escribiera o pensara mejor que el. Como se puede trabajar en aumentar la calidad de la escritura de los negocios? practica, practica, y practica. Estoy seguro que los lideres son amantes de su lenguaje, saben que y como decirlo. Enamórate del lenguaje y créeme que te recompensara. Siempre lo he visto con la analogia de las novias, es decir, cada idioma que aprendo es una novia diferente. Se puede estar con dos novias al mismo tiempo, pero tarde o temprano vas a caer con una. Dale el tiempo de conocerse, ve los lados buenos, dile cosas que la hagan deslumbrar y entiéndela. Es todo.

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Ahora, me gustaría remarcar ciertas reglas que aplican en el idioma español. Estas las he aprendido con el paso del tiempo. Cuando escribo y leo cualquier libro, aprenderás mas fácil y dinámica las estructuras literarias. No le dejen todo el trabajo al aprendizaje, es recomendable darle practica para que se mantenga en nuestra mente.

Un rasgo que se encuentra comúnmente en la escritura de los negocios son las palabras positivas. Me explico, los escritos siempre tratan de dar buenas impresiones como “si”, “afirmativamente”, “incremento”, etc. Mientras que cuando se usa el negativo, se debe emplear cuidadosamente. Evitemos el uso de dobles negativos en oraciones. Como por ejemplo,:” La película no me gusto, pero las palomitas estuvieron buenas” o peor “La película no me gusto, pero las palomitas estuvieron podridas”.

Por otro lado, el uso de adjetivos varia para cada autor. Unos les gusta poner los adjetivos antes y otros después de los sustantivos. Me explico, cada uno de nosotros hemos escuchado una frase como: “las buenas ventas” o “las ventas buenas”. Aunque gramaticalmente las dos están escritas correctamente, la manera de procesar las frases son distintas. Lo aconsejable incorporar el adjetivo antes del sustantivo, “las buenas ventas”, ya que esto permitirá al lector comprender fácilmente los enunciados que nosotros escribimos. En cambio, si nosotros escribimos” las ventas buenas” el lector primero tendrá que pensar en las ventas, un departamento que suele ser general y no cualquier persona tiene conocimiento del area, y después en el adjetivo buenas, refiriéndose que fueron satisfactorias las metas del área. Es un doble trabajo mental que necesita el lector reflexiona para esa combinación de palabras. Por lo que, se emplea primero el adjetivo y después el sustantivo.

Además, los conectores de los párrafos se recomienda usar los mas cortos, dado que no generan gran influencia en el mensaje. Una persona de negocios va buscar entender la idea del mensaje, no le gusta perder su tiempo en leer largas frases. Por lo que se sugiere cambiar los conectores por unos que tenga menos silabas, como “adicionalmente” por “además”, “en contra partida” por “en cambio”, “en otras palabras” por “en efecto”, “de los anteriores planteamientos se deduce” por “en conclusión”, etc.

Reconozco que me falta trabajar en mi escritura de negocios. No me considero un gran escritor. Esto se da a través de la experiencia. Dedícale un periodo de tiempo al día, es una inversión que uno hace para largo plazo. Se mejora con el trabajo duro, es por la cual escribo frecuentemente en este blog. Los invito a que empleen su estrategia de escritura de negocios, es fantástico saber que las palabras siempre van a quedar plasmadas en la hoja en blanco.

Continua con la serie de Escritura de Negocios: Parte 1, Parte 2, Parte 3, Parte 4, Parte 5
Junio 2015, © Lazaro Quintanilla Salinas

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